Como señala Clausewitz incurrimos en error si atribuimos a la estrategia un poder independiente de los resultados tácticos. En los negocios la implementación de la estrategia está en los mercados: ¡en los consumidores de carne y hueso que compran o dejan de comprar determinadas marcas! Es posible expresar junto al general Beauké que si bien en nuestra era la ciencia y el arte estratégico están arrumbados junto a la tabaquera" de Federico II y el sombrero" de Napoleón, se supone que todo puede ser resuelto a través de cálculos complejos o modernas tecnologías; cada vez es más importante volver sobre lo humano" y psicológico" que está en la base de la estrategia.
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